Ahora puedo saber quién eres en realidad… o fantasía?
Al entrar al box, te observo, veo tu rostro a veces con excesiva preocupación, otras veces tan sereno, como si nada te “hiciese falta”. (Acá remarca inconscientemente el deseo, el principio de cada sufrimiento).
Luchas, te enamoras, te decepcionas… pero sigues adelante, te has propuesto seguir el camino, paso a paso, sin preocuparte del final, de que conseguirás con ese objetivo.
Las finalidades pasan a segundo plano, porque así como “Drexler” prefieres amar la trama más que el desenlace.
Camino a tu lado, sintiendo el aire, haciéndonos consientes de nuestros pasos, hacia donde nos guíen, quiero reencontrarme contigo, y verte en paz, disfrutando de cada momento, aprendiendo de lo malo y de lo bueno, desprendernos del sufrimiento aceptar el dolor por lo necesario que es en nuestras vidas, proceder observando todo lo que pasa, sin paralizarnos, cuando algo nos duela. Tenemos que aprender a transcender el mismo ego, para luego saber quiénes somos en realidad.
